¿Quien fue José Manuel Estrada?
José Manuel Estrada - Historiador, periodista y publicista
José Manuel Estrada fue uno de los más
destacados intelectuales de la segunda mitad del siglo XIX, además de ser
quizás el orador más eminente de nuestro país durante esos años. Historiador
por vocación y de formación autodidacta, católico combativo, periodista y
político encumbrado, Estrada se erige en uno de los representantes más genuinos
del pensamiento argentino a comienzos del período moderno.
Los datos relativos a su biografía
destacan que Estrada quedó huérfano a muy temprana edad, y que de su educación
se hizo cargo su abuela, Carmen de Liniers. Su primer maestro fue Manuel
Pintos, y su educación formal la desarrolló en el Colegio de San Francisco,
donde aprendió filosofía, teología, religión y humanidades. A través de esta
enseñanza, Estrada se formó como un férreo católico, al punto que sería la
defensa de este dogma la que lo llevaría a destacar como político.
En 1858, cuando finalizó con sus estudios
primarios, recibió un premio en el concurso de historia del Liceo Literario,
por su obra relativa al descubrimiento de América. Este estímulo fue suficiente
para que orientara su formación autodidacta a los asuntos históricos, que a la
postre lo convertiría en uno de los más destacados historiadores argentinos.
Por esa época, además, Estrada comienza su actividad como periodista, como
redactor de La Guirnalda, Las Novedades y La Paz.
Incorporada Buenos Aires a la
Confederación, adhirió a la Constitución Nacional, y publicó el opúsculo Signun
Foederis (El signo de la Confederación), que se convirtió en su profesión de fe
religiosa, nacional y política. Poco después, en 1861, publicó El génesis de
nuestra raza, una obra polémica en la que replicaba al profesor Gustavo
Minelli, quien había levantado banderas anticatólicas. Al año siguiente publicó
otra réplica, llamada El catolicismo y la democracia en la que respondía a
Francisco Bilbao, quien sostenía la incompatibilidad de la democracia y la
religión.
En 1865, Estrada presentó su primera obra
decididamente histórica (Ensayo histórico sobre la revolución de los comuneros
del Paraguay en el siglo XVIII), y comenzó a escribir la Historia de la
Provincia de Misiones (obra que dejaría inconclusa). Un año después, en 1866,
se inició en la docencia, en la Escuela Normal, donde desarrollaría unas muy
famosas Lecciones sobre la Historia de la República Argentina, compiladas luego
en un libro que publicó la Revista Argentina, y que es quizás el primero de la
historiografía nacional. (La Revista Argentina era una creación suya, y por él
fue dirigida durante dos períodos: 1868 a 1872, y entre 1880 y 1882.)
Por entonces, Estrada gozaba ya de un
profundo reconocimiento, a pesar de sus juventud. Tanto, que Sarmiento lo nombró
Secretario de Relaciones Exteriores, y le encargó la enseñanza de Instrucción
Cívica en el Colegio Nacional, donde ya enseñaba filosofía. Poco después, en
1869, fue nombrado Jefe del Departamento General de Escuelas, cargo en el que
permaneció sólo un año
Comenzó su actividad política en 1871,
cuando formó parte de la Convención Provincial Constituyente, encargada de
redactar y sancionar la Constitución provincial de 1874. En 1873, fue elegido
diputado por Buenos Aires. En ese año, además, fundó el periódico El Argentino,
en el que publicaría varios estudios históricos
En 1874, Estrada se hizo cargo de la
Dirección de Escuelas Normales, y del Decanato de la recién creada Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Es de destacar este
altísimo honor, teniendo en cuenta que Estrada no tenía título profesional
alguno, pese a ser un intelectual de primer orden dentro del panorama del
pensamiento argentino de la época.
Dictó, también, clases de Derecho
Constitucional y Administrativo en la Facultad de Derecho. Algunos de estos
cursos, sobre el sistema federal argentino, el régimen municipal o la libertad
de sufragio, fueron magistrales. Las versiones taquigráficas de dichas clases
fueron posteriormente compiladas en la obra Curso de Derecho Constitucional.
Esta faceta de publicista, además de
docente y buen orador, sería una de las más destacables de su actuación
pública. Siendo Rector del Colegio Nacional (entre 1876 y 1888), Estrada
pronunció discursos memorables. Por ejemplo, el del 24 de abril de 1877, que
versaba sobre La tiranía de Rosas, fue realmente apoteótico, hasta el punto
que, al cabo de la conferencia, los alumnos y docentes lo siguieron en
manifestación por las calles céntricas hasta que llegaron al pie de la estatua
de San Martín. Allí, Adolfo Mitre, en nombre de los alumnos, debió improvisar
un discurso expresando su emoción.
A partir de 1880, no obstante su labor
docente, Estrada debió ocuparse de asuntos que le merecían mayor atención.
Transcurría la primera presidencia de Julio A. Roca, y en el país se
vislumbraba una fuerte corriente de pensamiento anticatólico. Estrada comenzó
entonces una lucha publicística sin cuartel en defensa del catolicismo, ya
desde el periodismo, ya desde la tribuna. Se discutía entonces la exclusión de
la enseñanza católica de las escuelas, la ley de matrimonio civil y otra
legislación que era considerada por los católicos como un atentado contra la
Iglesia. Estrada fue elegido presidente de la Asociación Católica y fundó en
1882 el diario La Unión desde donde mantuvo una lucha constante contra los
liberales.
Estos conseguían triunfos, como la
consagración de la enseñanza laica, sancionada por el Congreso Pedagógico de
1882 y tratada en la Cámara de Diputados de la Nación en julio de 1883. Estrada,
mientras tanto, realizaba giras proselitistas por el interior, celebrando
congresos católicos y lanzando sus más furibundas diatribas contra el Gobierno.
En represalia, fue separado de todos sus cargos públicos, aunque no pudieron
callarlo. En 1884, la Primera Asamblea de Católicos Argentinos tuvo una
concurrencia excepcional y gestó una alianza política en defensa de las ideas
católicas. Estrada fue elegido diputado nacional. En el Congreso, pronunció
discursos llenos de vigor expositivo y que fueron centrales en varios debates,
especialmente los que enmarcaron el tratamiento de la Ley de Matrimonio Civil,
sancionada finalmente en 1888.
Luego de apoyar el gobierno de Juárez
Celman, Estrada se incorporó a la Unión Cívica. En abril de 1890, mientras pronunciaba
un discurso en el Frontón de Buenos Aires, sufrió una descompensación que le
obligó a retirarse por un tiempo de la vida pública. La revolución radical de
julio lo encontró en Rosario de la Frontera, donde se hallaba descansando y
reponiéndose. De inmediato, viajó a Buenos Aires y tomó parte de las gestiones
políticas que siguieron a la fallida revolución.
Comandando las fuerzas políticas
católicas, apoyó la candidatura de Luis Saénz Peña, quién en agradecimiento le
ofreció el cargo de Ministro. Rehusó ese cargo, pero aceptó el de Ministro
plenipotenciario en Paraguay, función en la que permanecería durante un año. En
septiembre de 1894, la enfermedad lo venció y falleció en la capital paraguaya.

Quiero felicitar a los que crearon este blog conmemorando a quien nos bien representa en esta labor docente. Realmente Jose Manuel Estrada fue un precursor de la escuela que hoy tenemos y una de las cosas que mas me gustaría resaltar es mi reconocimiento a tu labor implementando una enseñanza laica.
ResponderBorrarPara finalizar quisiera compartir una frase memorable: "Se es profesor por variadas circunstancias, pero se es docente sólo por una razón: creer en el futuro, trabajando en el presente para la formación de personas, en cualquier nivel en que nos desempeñemos". -Gracias Maestro Estrada!